Breve historia de la interpretación

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Escrito por Ana Cecilia Alduenda Peña

Es cierto: los inicios de nuestra historia se remontan hasta la torre de Babel; tras varios siglos, durante la Edad Media todos los ilustrados –quizá en su afán por escapar de la llamada “Era del  Oscurantismo” que se prolongó desde el año 476 con la caída del Imperio Romano Occidental hasta el año 1453 en que cayó el Imperio Romano Oriental— se comunicaban en latín, la lingua franca.

Una lingua franca o vehicular es aquélla adoptada para contribuir a la comprensión mutua entre personas cuyas lenguas maternas son distintas. Hacia 1750 comenzó a emplearse el francés para intercambios diplomáticos. Al cabo de 65 años, tuvo lugar la primera gran reunión internacional —el Congreso de Viena—, misma que convocó a los llamados “Cuatro Grandes”, a saber: Francia, Gran Bretaña, Prusia, Rusia y Austria que pugnaban por repartirse el territorio conquistado por Napoleón.

La Primera Guerra Mundial (1914- 1918) y su desenlace causaron la mayor tragedia de la que se tenía memoria hasta ese entonces debido a que costó millones de muertos, heridos y discapacitados, así como pérdidas económicas y devastación cuyas secuelas habrían de padecerse por varios años.

En consecuencia, el gran desafío sin duda era construir un nuevo mundo que diera cabida a vencedores y vencidos: el 18 de enero de 1919, durante la Conferencia de París —y con posturas divergentes—, se sentaron a la mesa de negociaciones los países vencedores: Gran Bretaña, Francia, Italia y EE UU, mientras que los países derrotados no fueron invitados a tal Conferencia.

Lógicamente, ante la combinación de lenguas tan diversas, los participantes solicitaron al Ministère des Affaires Étrangères de Francia intérpretes, quienes —sin advertirlo— iniciaron la interpretación consecutiva mediante la toma de notas del diálogo entablado en dicha reunión que conduciría a la firma del Tratado de Versalles. Ese mismo año (1919), la fundación de la Sociedad de Naciones Unidas en Ginebra replicó la modalidad consecutiva de interpretación.

Los pioneros de este método fueron Paul Mantoux, Antoine Velleman, fundador de la Escuela de Intérpretes de Ginebra, Jean Herbert, los hermanos André y Georges Kaminker, el Mayor Le Bosquet, Georges Rabinovich, J. F. Rozan y Georges Thorgevsky, entre otros. Jean Herbert reclutó al primer equipo de intérpretes para la primera Asamblea General de Naciones Unidas y para muchos hombres de estado y otros líderes, incluyendo Clemenceau, Wilson, Lloyd George, Poincaré, Briand, Streseman, Barthou, Mussolini, Stettinius y Churchill. Su equipo se mudó a los EE UU para trabajar para las Naciones Unidas en Nueva York, lugar en el que comenzó el primer programa de formación para intérpretes y a la postre fue nombrado Jefe del Servicio de Interpretación. A estos intérpretes se les conoció como los “consecutivistas”.

En 1926 se concedió a Gordon Finley la primera patente para equipo de interpretación simultánea por su dispositivo basado en una idea de Edward Filene, fundador de la tienda departamental Filene’s en Boston. El sistema de interpretación denominado “Hushaphone Filene-Finley IBM” se empleó por vez primera en la Conferencia Internacional del Trabajo en 1927.

La interpretación simultánea se introdujo en 1928 en el Sexto Congreso del Comintern de la ex-Unión Soviética. Durante la década de 1920, el uso de la interpretación simultánea se extendió rápidamente. En el Vigésimo Congreso del Partido Comunista se brindó interpretación en seis idiomas y en el Vigésimo Primero, en dieciocho.  No obstante, a medida que la Sociedad de Naciones redujo sus actividades durante los años previos a la Segunda Guerra Mundial, la interpretación simultánea desapareció de la esfera de la diplomacia.

Años más tarde, después de varios intentos y ante la necesidad imperiosa de contar con una organización que supervisara las relaciones entre los Estados y conservara la paz después de la Segunda Guerra Mundial, se organizaron tres conferencias: la Conferencia de Dumbarton Oaks (agosto – septiembre 1944), la Conferencia de Yalta (febrero 1945) y, por último,  la Conferencia de San Francisco (25 de abril – 26 de junio 1945).

La Conferencia de San Francisco buscaba acordar:

  1. El número total de miembros.

  2. El número de miembros con capacidad de veto en el Consejo de Seguridad.

La Conferencia de San Francisco contó con la asistencia de cientos de países entre los que estaban China y Rusia que proponían sus lenguas maternas como idiomas de trabajo.   Dicha conferencia culminó en la firma y aprobación de la Carta de las Naciones Unidas por parte de 50 de los países asistentes y Polonia.

Varios noveles intérpretes improvisados viajaron allí para atestiguar el nacimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Cabe resaltar que 20 de los 50 países asistentes eran hispanoparlantes. Después de varios debates, se acordó el uso del chino, del francés, del ruso, del inglés y del español como lenguas de trabajo, si bien solo para la interpretación consecutiva, que era la única modalidad que se había empleado hasta entonces. Sin lugar a dudas, tantas combinaciones posibles de lenguas redundarían en un enorme desgaste físico y mental para estos pioneros de la interpretación en el mundo.

Pocos saben que entre esos intérpretes había un mexicano: Heberto Sein quien nació en México en 1898, de padre mexicano y de madre inglesa y realizó sus estudios en la Universidad de Berkeley. Ingresó al Cuerpo Consular de México y posteriormente al Servicio Diplomático Mexicano en Washington. Durante una reunión celebrada entre Edward Stettinius, Secretario de Estado de los EE UU y el Presidente Ávila Camacho, el primero quedó impresionado por el trabajo de Heberto, gracias a lo cual fue invitado a ser uno de los traductores e intérpretes de la Conferencia de San Francisco de 1945.

Por otro lado, durante los Juicios de Núremberg, los magistrados de 4 países (Francia, Reino Unido, la U.R.S.S. y los EE UU), así como los acusados alemanes representaron un nuevo reto dado que la aplicación de la modalidad consecutiva habría implicado un proceso interminable.

A pesar de que en un principio los intérpretes de consecutiva se resistieron a la interpretación simultánea, ésta última fue la solución. El Coronel estadounidense Dostert —jefe de intérpretes durante dichos juicios y e intérprete personal de Dwight Eisenhower—  decidió que se  utilizara el sistema de interpretación Hushaphone IBM Filene-Finley, mismo que fue perfeccionado por un ex-piloto e ingeniero de audio canadiense llamado Aurèle Pilon, quien también invento el radar.

Sin saberlo, mediante la introducción de este sistema de comunicación durante los juicios de Núremberg, el Coronel Dostert marcó un hito en la historia de la interpretación simultánea y, sin duda, el inicio de una nueva era para tender puentes entre diversas culturas, nacionalidades y etnias.

El resto es historia que nosotros intérpretes seguimos escribiendo hasta nuestros días y, ante la existencia de la diversidad de lenguas, de naciones, de culturas, de razas y de opiniones, esto es, dadas las necesidades de comunicación y de entendimiento interculturales,  también habrá necesidad de contar con intérpretes profesionales cada vez más preparados.

Es cierto entonces que somos intérpretes y somos necesarios para asegurar una mejor comunicación y entendimiento entre los pueblos del mundo.

 

Referencias:

www.unlanguage.org/Careers/Interpret/COV/Simultaneous/default.aspx

www.unlanguage.org/Careers/Interpret/COV/Consecutive/default.aspx

Baigorri Jalón Jesus, Interpreters at the United Nations: A History, Ed. Universidad de Salamanca, 2004 (Trad. de Anne Barr).

 

©Copyright Ana Cecilia Alduenda Peña. Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción parcial y total sin autorización expresa por escrito.

By | 2017-06-16T20:53:43+00:00 July 31st, 2013|Posts|2 Comments

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2 Comments

  1. Georganne Weller 06/08/2013 at 6:50 am - Reply

    ¡Muchas felicidades por retomar la historia de la interpretación porque muchos colegas nunca vieron este aspecto en sus cursos de formación y es muy importante saber – igual que otros profesionistas – nuestros antecedentes. Tener historia y conocerla es uno de los aspectos que separa los técnicos de los profesionales de la carrera que sea. ¡ENHORABUENA!

  2. Tony Rosado 07/08/2013 at 4:50 pm - Reply

    ¡Excelente! Muy buena información que permite que muchos entiendan de donde venimos y a dónde vamos en la profesión. El primer intérprete surgió cuando se conocieron los hombres de Neandertal y los Homo Sapiens y desde entonces hemos estado en todos los moles. Gracias por el artículo.

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