Los señores grandes

por Martha Macías

Los señores grandes abordan la porción del Metrobús reservada a las mujeres, discapacitados y personas de la tercera edad. Lo hacen un tanto resignados porque aceptan con dignidad que su paso ya no es tan firme, ni su espalda aguanta como antes la carga de la calle. Lejos están de aquellos prematuramente encanecidos que se fingen añosos para ingresar a un área donde no tienen que competir con sus iguales, como lejos están de esos jóvenes que fingen dormir, o aprovechan la compañía de una mujer para ocupar el asiento que debieran cederle a la señora cargada con mandado, a la madre balanceando un bebé, o a la joven agobiada por un día de trabajo y horas en el transporte público.
Los señores grandes se toman del pasamanos y enfrentan el vaivén de los frenones simulando firmeza. Las mujeres más jóvenes que ellos titubean entre reconocer la jerarquía del bastón y la dignidad del caballero. Cuando finalmente una se atreve a ofrecerle el asiento a un señor grande, éste se niega con una sonrisa irrefutable en su amabilidad y cortesía. Galante, permanece de pie hasta que la joven dama baja del vehículo. Sí, dama, porque los señores grandes así tratan a las mujeres y en eso las convierten.
Sólo entonces, cuando ya ninguna de ellas viaja de pie, ellos se sientan con la espalda muy derecha, su cabello bien acomodado bajo la gorra o sombrero y su bastón que nunca estorba. Las damas a su alrededor se sienten apoyadas, y de algún modo protegidas, por un modo de ser más sólido que una musculatura cualquiera, por ese temple que da el respeto y que hace grandes a esos señores.

By | 2018-06-04T20:22:05+00:00 June 4th, 2018|Posts|2 Comments

About the Author:

Dorina Bonatti es intérprete de conferencias y traductora. Estudió en la 'Scuola Superiore per Interpreti e Traduttori di Firenze', en la ciudad de Florencia, Italia. Su carrera se ha desarrollado principalmente en México y siempre ha tenido un fuerte interés en todo lo que se relaciona con su profesión.

2 Comments

  1. Joyce Denton 05/06/2018 at 7:58 pm - Reply

    Irrumpo en llanto ante la belleza y sintonía con la realidad de tus palabras, Martha. Mi frase favorita: “Las mujeres más jóvenes que ellos titubean entre reconocer la jerarquía del bastón y la dignidad del caballero.” Viajo mucho en el Metro (no Metrobus, pero da lo mismo), y en años pasados así me sentía… ahora con la edad que avanza implacable, titubeo, me dan el asiento a mi, a veces lo rechazo porque pienso que un señor 20 años mayor que yo necesita el asiento más que yo, pero al final acepto. Son los detallitos de la vida cotidiana que nos llenan de serenidad y dignidad. A todos.

  2. Georganne Weller 07/06/2018 at 8:18 am - Reply

    Uno mi voz a la de Joyce. Yo sí uso mucho el Metrobus y has captado muy bien una realidad de los pasajeros aquí en la CDMX. ¡Me siento aludida de alguna manera y mido el paso de los años por la frecuencia con que alguna joven me cede su lugar! Lamentablemente o afortunadamente, según se vea, pasa con mayor frecuencia cada día que pasa. Gracias por tu escrito, abrazos.

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