Escrito por Ana Cecilia Alduenda Peña

Colaborar, trabajo colaborativo, habilidades de colaboración —por mencionar algunos términos— son cada vez más mencionados en todo el mundo como piezas clave en cualquier organización o profesión.

La colaboración conduce a un mejor funcionamiento de las empresas gracias a que sus empleados, equipos, departamentos y líderes comparten ideas y recursos para ir tras un objetivo común.

De acuerdo con la Real Academia Española de la Lengua, el verbo “colaborar” tiene varias acepciones, dos de las cuales cito a continuación:

  1. intr.Trabajar con otra u otras personas en la realización de una obra.
  2. intr.Contribuir (ayudar con otros al logro de algún fin).

Estas dos acepciones me llevan a plantear las siguientes preguntas:

  1. ¿De dónde venimos y hacia dónde queremos llevar nuestra profesión en México?
  2. ¿Contamos con los recursos necesarios para hacerlo?

Cuatro libros de reciente publicación ofrecen consejos prácticos que bien podrían responder estas dos preguntas:

  1. The Silo Effect escrito por Gillian Tett quien, aprovechando su experiencia como antropóloga y reportera muestra cómo Sony se perdió la revolución de la música digital porque sus distintos departamentos —en constante competencia— no lograron llegar a un acuerdo sobre los productos, plataformas ni estrategias; cómo UBS, el banco suizo, perdió miles de millones de dólares por la falta de coordinación entre sus oficinas de derivados de Londres y Nueva York, y sus tres departamentos de riesgo (crédito, mercados y operaciones). Tett explica la otra cara de la moneda: el caso de Facebook en donde emplean un programa de inducción sin jerarquías, rotaciones frecuentes en el trabajo, así como hackatones periódicos para alentar la cooperación entre sus grupos; cómo Cleveland Clinic reorganizó a sus médicos en equipos para concentrarse en padecimientos en lugar de en sus propias habilidades, entre otros casos.
  1. Friend & Foe, donde los autores Adam Galinsky y Maurice Schweitzer muestran que, si bien los seres humanos somos inherentemente sociales, también estamos programados para competir entre nosotros cuando los recursos son escasos y las condiciones, dinámicas e inciertas. La lección que aportan es construir confianza mostrando calidez y competencia, valorando las perspectivas del otro y revelando vulnerabilidad.
  1. En Collaborative Intelligence, las consultoras Dawna Markova y Angie McArthur exploran el desarrollo de habilidades personales, y motivan a sus lectores a comprender los “patrones mentales” de uno mismo y de los demás (seis en total, con base en la preferencia personal de procesamiento de información: visual, auditivo o kinestésico) y los “talentos de pensamiento” (treinta y cinco en total, que oscilan desde “adaptarse” hasta “desear ganar”). Posteriormente, las autoras describen cómo el cambio de mentalidad asegura que todos contribuyen a un futuro compartido exitoso. En resumen, valorar la diversidad intelectual y emprender siempre con capacidad de cuestionamiento.
  1. El consultor y escritor de negocios Ken Blanchard relata en su libro Collaboration Begins with You una fábula de negocios: la historia de David Oakton, líder de un proyecto interdepartamental que fracasó porque las unidades participantes eran demasiado competitivas entre sí. La solución: cambiar el corazón (intención), cabezas (pensamiento) y manos (acción) hacia la colaboración. El personaje principal se percata de que los líderes deben construir a partir de las diferencias, nutrir la seguridad y confianza, hablar abiertamente sobre colaboración y empoderarse a sí mismos y a otros.

Ciertamente es necesario alentar la colaboración, pero como Tett bien señala, el diseño de toda organización debe ser energizante y divertido, mas no forzado, por lo que las compañías que se destacan por su colaboración hoy no pueden darse el lujo de dormirse en sus laureles.

Estos cuatro libros muestran cuán evidente es que la colaboración trae consigo beneficios para todos, quizá no en el corto plazo, pero no hay que buscar inmediatez en los resultados.

Recién escuché en un coloquio internacional sobre educación superior una conclusión fascinante de uno de los conferenciantes: “…esta visión de la cooperación en las universidades reemplaza la competencia como el modelo para la relación entre las universidades y dentro de las universidades”.

Mi conclusión: deberíamos seguir cohesionando nuestros esfuerzos a partir de nuestras diferencias —que sin duda son fortalezas— y tener nuestra mira puesta más hacia lo colectivo que lo individual en torno y en pro de un fin común: continuar profesionalizando y elevando la calidad de nuestro trabajo, sin dejar de lado la camaradería. Un buen líder se caracteriza por “hacer hacer y dejar hacer” y estoy convencida de que todos estamos llamados a serlo en los diversos ámbitos de nuestro ser.

Fotografía: Ana Cecilia Alduenda Peña

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By | 2017-06-16T20:53:28+00:00 August 22nd, 2015|Posts|1 Comment

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One Comment

  1. Georganne Weller 24/08/2015 at 4:36 pm - Reply

    Hola mujer: Muchas gracias por tu tenacidad en buscar nuevos rumbos, complementos de nuestra profesión. A mi me ha gustado mucho lo que nos ofreces, pero me temo que estos artículos no van a ser del interés general del gremio, PERO, no por este hecho que hay desistir, ADELANTE, se agradece que nos ofrezcas estas nuevas perspectivas, de verdad. Te mando un abrazo.

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